8 de Mayo de 2014

“En el mundo digital, lo más importante es saber escuchar”

Rafael Ballesteros, Profesor de Gestión de Social Media y Comunicación Digital de ADAMS

Profesor en la sede de ADAMS en Zaragoza, Ballesteros asegura que su alumno modelo es el que se plantea las cosas, las cuestiona y utiliza el pensamiento crítico, aunque se vuelva en contra suya

Rafael Ballesteros es profesor de Social Media y Comunicación Digital en la sede de ADAMS en Zaragoza. Muy activo en redes sociales y gestor de DesequiLIBROS, remarca en esta entrevista la importancia del mundo 2.0.

¿Cuánto tiempo lleva dedicándose a la docencia?

Comencé con la docencia a principios de 2009. Un cambio forzoso en mi situación laboral me llevó a tener que reinventarme profesionalmente. Y fue la docencia la que me encontró a mí. Si quería diferenciarme en un mercado muy saturado y en crisis tenía que incluir entre mis servicios, como forma de aportar valor añadido, un apartado de formación para orientar a mis clientes sobre cómo usar determinadas herramientas o cómo afrontar su estrategia de presencia en internet.

Y resultó que este aspecto era uno de los que más valoraban. Y decidí adentrarme en ese terreno. Pero sigo compaginando la docencia con la asesoría profesional. Es la única manera de seguir conectado con la realidad de los profesionales y las empresas, con sus necesidades y dificultades.

¿Cómo acabó trabajando en ADAMS? ¿Qué es lo que más le gusta de este grupo?

Empecé a trabajar con ADAMS casi por casualidad. Un amigo me llamó para ofrecerme la posibilidad de hacerme cargo de un curso que tenía que impartir él, pero que no podía atender. Acepté. Y también ADAMS, claro. A partir de ese día siguieron surgiendo proyectos para los que ADAMS ha contado conmigo. Lo que más valoro de este centro es que siempre me he encontrado con todo tipo de facilidades para el desarrollo de mis acciones formativas, tando desde el punto de vista material como del humano. Y la comunicación siempre es franca, profesional y fluída por parte de todas las personas y departamentos con los que he tenido que relacionarme. Por desgracia, no puedo decir lo mismo de muchas empresas y otros centros de formación.

Es usted experto en comunicación digital, ¿hasta qué punto es vital para una empresa conocer este nuevo tipo de lenguaje?

Para no quedarse atrás. Una empresa o un emprendedor pueden decidir no tener presencia en internet, ni a través de una web ni de perfiles en redes sociales. Pero si es así, que sea una decisión consciente, madurada desde el conocimiento; no desde la ignorancia, el miedo o la resistencia al cambio.

Y es sorprendente la cantidad de empresas y profesionales que reniegan de las redes sociales porque creen que les van a acarrear problemas en vez de entenderlas como una oportunidad de mejora.

¿Qué es lo más importante que cualquier emprendedor tiene que saber a la hora de adentrarse en el mundo digital?

Tiene que tener claro de antemano qué quiere decir o vender, a quién se quiere dirigir, dónde lo quiere contar y con qué recursos cuenta, tanto materiales como humanos, para desarrollar esa tarea. Pero lo más importante es saber escuchar: saber qué dicen de mí, dónde lo dicen y en qué términos. Solo así podré reaccionar y actuar en consecuencia para corregir errores y potenciar mis cualidades.

Uno de los grandes dilemas de las empresas es enfrentarse a las redes sociales, donde el trato con el cliente es directo. ¿Cómo se ha de gestionar una cuenta en Facebook o Twitter para que no sea contraproducente?

El error inicial es pensar que puede ser contraproducente. Es verdad que ha habido muchas empresas -y personas- que han sufrido casos muy sonados de crisis de reputación por el efecto de las redes sociales. Pero siempre ha sido por culpa de una mala gestión, falta de planificación, deficiente ejecución o simplemente torpeza o exceso de petulancia. Una queja o una reclamación valen su peso en oro, porque nos muestran dónde están nuestros fallos. El siguiente paso es tener voluntad de afrontar y solucionar los problemas.

Muchos de sus alumnos llegan todavía un poco verdes en el mundo 2.0, ¿qué hace para motivarles? ¿Cómo se describiría como profesor?

Procuro poner muchos ejemplos reales y cercanos de lo que hablamos, analizamos casos de éxito y de fracaso, comentamos noticias de actualidad que estén relacionadas con las materias e intento hacer trabajar a los alumnos para que se familiaricen con el manejo de las herramientas. Y nunca me ha importado reconocer que no sé la respuesta a alguna de sus preguntas. Por desgracia, nunca he asistido como alumno a una de mis clases, pero mi máxima preocupación es adaptarme al nivel de cada grupo, incluso de cada persona, para que puedan sacar el máximo partido al curso.

Y ¿qué espera de ellos? ¿Cómo es su estudiante modelo?

Valoro mucho su sinceridad y franqueza, su exigencia. Aún diría más: necesito alumnos descreídos, porque aportan la versión escéptica de una realidad que tiene muchos matices y que se puede analizar desde muchos puntos de vista. Recuerdo uno de los primeros grupos a los que impartí formación: resultó un curso duro, porque todos tenían muy buen nivel y no era fácil contarles algo que no supieran o incluso que no estuvieran poniendo en práctica en su trabajo. Mi sorpresa fue que, al acabar el curso, su valoración fue muy positiva; y pasados varios años, todavía mantengo relación personal y digital con la mayoría de ellos. Pero mi alumno modelo es el que se plantea las cosas, las cuestiona y utiliza el pensamiento crítico, aunque sea contra mí.

Usted predica con el ejemplo y gestiona el portal DesEquiLIBROS, un blog dedicado a la cultura, la educación, la ciencia… ¿qué es exactamente?

DesEquiLIBROS nació en el año 2001, como proyecto final de un curso de posgrado sobre Edición. Había que realizar un proyecto editorial, y se me ocurrió poner en marcha una editorial digital; un espacio en el que la gente pudiera subir sus relatos y publicarlos para que estuvieran accesibles para todo el mundo. El tutor me dijo que si estaba loco, que cuál era el modelo de negocio. Pero ahí sigue, aunque ahora como blog.

De un vistazo

Una lección que no olvidará…

Que, con frecuencia, la soledad es el precio que hay que pagar por la independencia.

Una matrícula de honor para…

Los que dan lo mejor de sí mismos sin esperar reconocimiento otro.

Un cero patatero para…

Quienes se resisten al cambio. Nunca he creído en la frase de “si funciona, no lo cambies” porque es la antesala de “aquí siempre hemos hecho las cosas de esta manera”.

Una asignatura pendiente…

Las ciencias. En mis tiempos de bachillerato había que decantarse por si eras “de letras” o “de ciencias”, y despreciar la otra opción. Ahora la elección es: ¿qué clase de inculto eres, de ciencias o de letras?

Inventaría la cátedra de…

“Perogrullo”, para nombrar doctor Honoris Causa a todos aquellos que no paran de hablar sin decir nunca nada.

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