28 de Abril de 2015

¿Es la formación realmente elemento clave para impulsar la mejora empresarial?

Antonio Cano, Proyectos Formativos en ADAMS Formación

“Aprender es como remar contra corriente: en cuanto se deja, se retrocede”
(Edward Benjamin Britten)

asistencia-documentalEstar formado no es realmente un estado estático, sino de equilibrio inestable: un proceso de mejora continua y de constante adaptación a los cambios. Cuando el curso del aprendizaje se detiene, entonces, es cuando se deja de “estar formado”.

En su impulso por ser cada día más eficientes y competitivas, las empresas se ven en la necesidad casi permanente de afrontar ajustes -incluso cambios sustanciales- en sus estructuras y en sus procesos productivos, estando muy implicado en ello el saber hacer de su capital humano.

Imbuido en lo cotidiano, los cambios son tan sutiles para el trabajador que muchas veces termina por no percibirlos. Esto le impide advertir la erosión sufrida por su capacidad productiva; un desgaste ocasionado por no saber adecuar su manera de trabajar a los nuevos usos técnicos y a las cambiantes exigencias del mercado.

Si bien resulta paradójico, este déficit formativo acaba haciendo mella incluso entre los profesionales más asentados. A veces, su dominio del trabajo les lleva a una conclusión errónea: lo que saben hacer “funciona”, motivo por el cual no es necesario seguir aprendiendo.

Esta tendencia puede llegar a enquistarse cuando los cuadros responsables comparten este mismo enfoque.

El desgaste en la capacitación profesional derivado del mencionado inmovilismo puede representar para las empresas una rémora a la hora de implantar aquellas soluciones innovadoras que les permitan afrontar con éxito los nuevos retos del entorno productivo.

Así pues, la formación continua aporta las competencias exigidas por los cambios sobrevenidos en los métodos de trabajo, competencias difíciles de adquirir en el propio entorno profesional. Esto responde a cierta lógica: cuando se trabaja, lo prioritario es sacar adelante la producción, quedando la actualización de competencias relegada a un segundo o inexistente plano. Y aquí radica la necesidad de recurrir a actividades formativas orientadas a la mejora en el desempeño.

Por otra parte, los cambios dirigidos a optimizar los métodos de trabajo requieren de algo más que una mera actualización o perfeccionamiento técnico. Exigen también –a veces en mayor medida – dar impulso a otras dimensiones de la capacitación profesional. Para ser efectiva, la formación debe abarcar múltiples facetas

– Competencias técnicas

– Autogestión de tareas

– Optimización en el uso de medios y recursos

– Manejo de nuevas tecnologías

– Trabajo en condiciones de seguridad

– Habilidades directivas y de liderazgo

– Habilidades de trato personal

– Trabajo cooperativo y en equipo.

Así pues, un trabajador que reciba una formación integral y actualizada constituye en sí mismo una fuente de beneficios para la empresa:

– Incrementa el rendimiento profesional mejorando la competitividad de la empresa.

– Optimiza el rendimiento de los medios productivos disponibles, contribuyendo a reducir costes económicos e impactos medioambientales.

– Está en mejores condiciones para adaptarse a cambios organizativos, técnicos o productivos.

– Es capaz de concebir y proponer soluciones innovadoras ante los nuevos retos.

– Actúa como referente de aprendizaje para compañeros con menor grado de cualificación.

– Trabaja en condiciones de seguridad para sí y para los demás.

– Contribuye a mejorar el clima laboral al sentirse más realizado y al manejar habilidades para el trato positivo.

Esforzarse por aprender y mejorar cada día puede resultar tarea ardua, pues implica un esfuerzo similar al de remar contracorriente.

Pero también se corre el riesgo de retroceder si se sueltan los remos… Una empresa que aprecie realmente el talento aplicado al desempeño debe ser consciente de ello y, en consecuencia, fomentar la mejora de su capital humano proporcionando a sus trabajadores una formación profesionalizada y realmente “profesionalizante”.

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