20 de Marzo de 2017

CARTA DE UNA ANTIGUA ALUMNA Una lección estupenda

La vida humana es una cadena de gestos que se entrelazan: mi mano derecha recibe lo que tu mano izquierda me entrega, y mi mano izquierda entrega a la mano derecha de otro, y así sucesivamente en un movimiento sin fin. Es algo que hacemos cada día casi sin darnos cuenta. Algunos gestos son más notorios que otros, porque introducen cambios importantes en nuestras vidas.

Hace años cambié mi vida radicalmente. Dejé mi empleo de docente en la Universidad y construí junto a mi compañero una granja en el campo. Una mano se tendió y yo puse la mía en ella, y mi vida cambió notoriamente.

Cuando llegó el tiempo de volver a Madrid, el tren había partido sin mí y tuve que empezar de nuevo. Otra vez una mano se abrió y yo puse mi mano en ella, y mi vida cambió notoriamente.

Esta mano fue la de los hermanos Pérez Ruiz de Valbuena: Chusa, Félix y Jesús. Gracias a ellos pude contar con el saber hacer del grupo ADAMS, mi guía y apoyo en mis comienzos como opositora.

La primera ayuda la recibí en forma de libros, cuyo formato y claridad ayudaron a vencer mis iniciales resistencias a la idea de opositar. Después me incorporé al aula a comienzo de curso.

Aún recuerdo con simpatía y afecto a mis profesores y a mis compañeros. También le debo al aula una entrañable amiga que llegó para quedarse.

Trabajé y disfruté como opositora, manteniendo a la par confianza e ilusión. Fue una carrera de fondo que condujo al éxito. Y de la misma forma, con algún año más, abordé el siguiente nivel y lo alcancé. Durante este tiempo, mi vida ha gozado de estabilidad y felicidad, que he podido compartir con otras personas.

La generosidad que actúa favorablemente en la vida de otros, merece ser correspondida de igual forma. Tal vez por eso, a Chusa y Jesús les parece una idea estupenda que, a modo de retorno, hoy tienda mi mano a los niños invidentes de Burkina Faso, quienes tienen una oportunidad de ver cambiada su suerte gracias al proyecto que Félix está impulsando. Una vez más, la generosidad de estos hermanos lo hace posible.

“Me llamo LÈGER, Yéyé. Soy ciego. Yo no lo elegí. ¿Es la voluntad de Dios? Acéptame y ayúdame como soy. No veas en mi un pequeño mendigo. Porque me niego a mendigar. Puede que no sea como los otros. Pero como ellos, también soy un niño. Quiero también aprender a leer, a escribir, las cuentas, como ellos. No os entristezca mi condición de ciego. Porque con mi corazón puedo veros.”

Estas son las palabras de una niña de Burkina Faso deseosa de ir a la escuela con los demás niños. Muchas de las cegueras son simples cataratas, por lo que los niños recuperan la vista tras una intervención quirúrgica. Otros, solamente necesitan gafas, algo sencillo para nuestro mundo, pero difícil de conseguir en uno de los países más pobres del mundo. Nuestra ayuda, por pequeña que sea, se convierte en algo muy valioso para estos niños. Gracias a ella, sus vidas mejoran notoriamente.

Quiero agradecer a la familia ADAMS por todo el bien recibido y por todo el bien que siguen dispensando. La vida vivida con corazón es mejor vida. Gracias.

Ana

Quien habla en el vídeo de la Biblioteca Olvido (http://biblioolvido.org/), al que se refiere Ana, es Balguisa BAGAYA, una niña ciega sin posibilidad de operación, que recita un escrito del profesor responsable de los niños: Yéyé LÈGER.

 

7. La contra

“No me gusta el término ‘nini’: no define a la juventud actual”

Javier Dorado Soto, Director General del Injuve Javier Dorado encara ...

5. Actualidad ADAMS

ADAMS English Course: Are you ready?

Conscientes de la creciente importancia de un perfecto dominio del in...

5. Actualidad ADAMS

Editorial más productiva en Educación

Según el I Informe sobre la Edición Académica 2017 elaborado por el...